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Luteína y zeaxantina: ¿Qué es? ¿Para qué sirve?

La salud visual se ve comprometida por múltiples factores cotidianos como la exposición prolongada a pantallas y el daño oxidativo generado por la luz y el entorno. En este contexto, cada vez más estudios apuntan al papel que desempeñan ciertos nutrientes específicos en la protección de la mácula y en el mantenimiento de una visión nítida y funcional. Entre ellos destacan la luteína y la zeaxantina, dos carotenoides que actúan como antioxidantes naturales y filtran parte de la luz azul, contribuyendo a preservar los tejidos oculares más sensibles. En este artículo de Supernat abordamos qué son, cómo actúan y por qué se han convertido en un apoyo clave para la salud visual.

Qué son la luteína y zeaxantina

La luteína y la zeaxantina son dos carotenoides de origen vegetal que desempeñan un papel clave en la salud ocular. Son isómeros, es decir, comparten la misma fórmula molecular pero difieren en su estructura química, lo que les permite actuar de manera complementaria dentro del organismo. 

En el ojo, ambos se acumulan de manera preferente en la mácula, una pequeña región situada en el centro de la retina responsable de la visión detallada y de la percepción precisa del color. Esta zona es especialmente vulnerable al daño acumulativo producido por la luz azul y por el estrés oxidativo. La luteína y la zeaxantina actúan como una barrera natural que filtra parte de esa radiación y neutraliza los radicales libres, ayudando a mantener la Densidad Óptica del Pigmento Macular (MPOD), un factor directamente relacionado con la protección y el buen funcionamiento de la mácula.

Con el paso del tiempo, la exposición diaria a pantallas, la radiación solar y el envejecimiento celular pueden reducir la concentración de estos pigmentos oculares, facilitando el deterioro de la visión central. De ahí que se considere que su aporte nutricional es especialmente relevante en la prevención del deterioro macular asociado a la edad y en el alivio de molestias relacionadas con la fatiga visual, como la sensación de sequedad o la visión borrosa.

Dado que el organismo no puede sintetizarlos por sí mismo, deben obtenerse a través de la dieta o, cuando la ingesta es insuficiente, mediante suplementos formulados para reforzar la protección macular y apoyar la salud visual de forma continuada. 

Las principales fuentes dietéticas de luteína y zeaxantina se encuentran en los vegetales de hoja verde, como la col rizada, las espinacas, el brócoli, los guisantes o la lechuga. También están presentes en alimentos de origen animal como la yema de huevo. Además, algunos cereales, entre ellos la espelta o el trigo duro, y los productos derivados del maíz aportan cantidades adicionales de estos carotenoides.

Suplementos como Luteína y Zeaxantina de Good Natural refuerzan la protección macular. Además, contiene vitamina E que contribuye a proteger las células del estrés oxidativo. 

Beneficios de los suplementos de Luteína y zeaxantina

La evidencia científica disponible apunta a que un aporte adecuado de luteína y zeaxantina contribuye a reforzar distintos aspectos de la salud visual, especialmente en etapas de mayor desgaste ocular. Entre sus beneficios más destacados se encuentran:

Refuerzo del pigmento macular

La luteína y la zeaxantina incrementan la densidad del pigmento macular, una barrera natural que ayuda a filtrar la luz azul de alta energía. Cuanto mayor es esta concentración, mayor protección reciben los fotorreceptores, de forma similar a un “filtro interno” que actúa antes de que la radiación llegue a las células de la retina.

Protección frente al estrés oxidativo

Estos carotenoides funcionan como antioxidantes, neutralizando radicales libres generados por la exposición continuada a la luz, la contaminación o el envejecimiento celular. Este efecto protector resulta clave para preservar el tejido ocular a largo plazo.

Apoyo a la visión en el envejecimiento

A medida que avanza la edad, la cantidad natural de pigmento macular tiende a disminuir. La suplementación puede ayudar a compensar esa pérdida progresiva, contribuyendo al mantenimiento de la visión central y de la agudeza visual en etapas de madurez.

Mejora del rendimiento visual

Al favorecer una retina más protegida y funcional, también pueden mejorar aspectos cotidianos de la visión, como la rapidez de adaptación tras deslumbramientos, la percepción del contraste o el procesamiento visual en condiciones de luz variable.

La luteína y la zeaxantina actúan como un escudo natural para la mácula, ayudando a filtrar la luz azul y a proteger las células oculares del daño oxidativo. Aunque están presentes en ciertos alimentos, no siempre se consumen en cantidades suficientes, por lo que la suplementación puede resultar útil para reforzar la salud visual, especialmente con la edad o en personas expuestas de forma prolongada a pantallas. En conjunto, su aporte regular contribuye a mantener una visión más protegida y funcional a largo plazo.

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